Según el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), el río Pilcomayo muestra un descenso sostenido luego de alcanzar un máximo de 6,64 metros el pasado 17 de marzo en la estación hidrométrica de Pozo Hondo-Misión La Paz, lo que había llevado a la activación de la alerta roja en la región.
En nuestro país, las autoridades comenzaron a organizar una rápida asistencia a las comunidades afectadas por el desborde de las aguas. Con la ayuda del puente aérea de la Fuerza Aérea Paraguaya (FAP) y los víveres de la Secretaría de Emergencia Nacional, se logró repartir una valiosa ayuda humanitaria a los habitantes.
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El río Pilcomayo baja a 3,82 metros tras crecida histórica
En el último informe de la Comisión Trinacional del Pilcomayo, este jueves 27 de marzo, el cauce se encuentra en 3,82 metros, lo que significa una baja de 2,82 metros en solo diez días. En Villamontes, Bolivia, la situación también refleja un retroceso del agua, ya que el nivel actual es de 2,38 metros, tras haber alcanzado los 6,53 metros, provocando severos desbordes e inundaciones en las zonas cercanas.
El impacto de la crecida no fue menor en territorio paraguayo, particularmente en Pozo Hondo, lo que obligó a una rápida intervención de organismos estatales, entre ellos la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) y la Comisión Nacional de Regulación y Aprovechamiento Múltiple de la Cuenca del Río Pilcomayo (CNRP). Como parte de las acciones de mitigación, la CNRP llevó adelante trabajos de despeje de sedimentos y palos bobos en los puentes de General Díaz, además de intervenir en otros puntos críticos, incluyendo propiedades privadas afectadas por el desborde.
Las lluvias complican las tareas de limpieza
El director de la CNRP, Darío Medina, informó que el pasado 26 de marzo concluyeron la limpieza de los puentes de Cacique Sapo, utilizando una máquina anfibia para facilitar el drenaje. También se logró restablecer el flujo en el puente del canal Brizuela. Sin embargo, las persistentes lluvias han frenado nuevas intervenciones. “Hoy teníamos previsto instalar tubos alcantarillados en Ávalos Sánchez, pero nuevamente comenzó a llover y eso dificulta la continuidad del trabajo”, explicó.
Las crecidas del río Pilcomayo son un fenómeno habitual en esta época del año, debido a las intensas precipitaciones en la cuenca alta de Bolivia, que inciden directamente en el nivel del cauce. Si bien la situación ha mejorado con el descenso del agua, la persistencia del mal tiempo sigue representando un desafío para los equipos que trabajan en la recuperación de las zonas afectadas.
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