El Ministerio de Justicia informó sobre la detección de un presunto plan de fuga en la Penitenciaría de Máxima Seguridad de Minga Guazú, tras una intervención realizada luego de la fuga de ocho peligrosos delincuentes hace algunos días.
Según el comunicado oficial, el equipo interventor descubrió indicios de una posible evasión durante un operativo realizado en el módulo 5 convencional, a las 10:52 de la mañana del domingo. Durante la inspección, en la celda 22 se hallaron sábanas y fundas de colchón que, según las autoridades, estarían preparadas para facilitar una fuga.
Medidas tomadas ante el plan de fuga
Ante esta situación, los internos involucrados fueron aislados y sometidos a un sumario administrativo como medida preventiva. Además, el equipo interventor señaló serias irregularidades en los protocolos de seguridad de la penitenciaría, lo que habría facilitado la existencia de estos elementos sospechosos.
Sin embargo, la detección del supuesto plan de fuga ha generado dudas y críticas. Algunos sectores sostienen que las autoridades buscan desviar la atención tras la reciente fuga de reclusos de alta peligrosidad. «Para mí es humo y están queriendo tapar lo que no saben responder las autoridades del ministerio,» expresó una fuente crítica.
Uno de los puntos más cuestionados es la falta de un sistema de monitoreo eficiente. «No tenían cámaras de seguridad. Se debería contar con un sistema que permitiera controlar la penitenciaría desde una central en la capital, pero no existe,» denunció una voz experta en seguridad penitenciaria.
Fiscal no estuvo al tanto de nuevo plan de fuga
El fiscal del Ministerio Público, Alcides Giménez, en contacto con la 730 AM, cuestionó la falta de comunicación con su despacho respecto a este segundo intento de fuga. «Ni uno ni el otro. No me avisaron. Sí, tuve participación, pero me enteré por la prensa,» afirmó.
Giménez explicó que el Ministerio de Justicia consideró que no había una cuestión penal pública en el caso del nuevo plan de escape, razón por la cual no se dio aviso inmediato al Ministerio Público.
«Básicamente, lo que ocurre dentro de la penitenciaría es tratado como una actividad interna y, si no lo ven como delito, simplemente no lo comunican,» agregó.
Sin embargo, el fiscal señaló que si existió un plan de fuga, tomando en cuenta la reciente evasión de reclusos de alta peligrosidad, la gestión de los guardias penitenciarios queda nuevamente bajo sospecha. «Me parece que sí tengo competencia en este caso,» sostuvo.
Investigación ampliada sobre la primera fuga
En cuanto a la fuga registrada días atrás, Giménez confirmó que la investigación ya no se limita solo a los guardiacárceles, sino que también se está indagando la posible implicación de militares apostados en la penitenciaría.
«Hemos identificado tres grupos de guardias y estamos investigando por qué ciertos permisos fueron otorgados. También estamos extendiendo la pesquisa hacia los militares que estaban designados en la vigilancia del penal,» explicó.
Actualmente, la causa está caratulada como «Liberación de preso y frustración a la persecución penal», lo que indica que se investiga una posible complicidad interna en la fuga de los reclusos.
¿Hubo negligencia en la habilitación del penal?
El fiscal Alcides Giménez también se refirió a las condiciones de la penitenciaría, cuestionando si realmente cumple con los estándares de máxima seguridad.
«Se presentó esta penitenciaría como de máxima seguridad, pero no existían las condiciones adecuadas. Aun así, operaba con esa categoría,» señaló, agregando que si se verifica que la construcción nunca cumplió con los requisitos de seguridad, quienes autorizaron su funcionamiento podrían tener responsabilidades penales.
«Si se determina que la habilitación de la cárcel se hizo sin cumplir las normas de seguridad, las altas autoridades que tomaron esa decisión deberán rendir cuentas,» concluyó.